Para ser honestos, no esperaba demasiado del
Fui a Hannover a casa de Melanie y Anika, unas amigas que conocí en Tailandia. Era navidad y todas las calles estaban llenas de los llamados Christmas Market. Son como mecadillos muy bonitos, llenos de luces y adornos navideños. Allí se puede degustar todas las comidas tradicionales, y un fantastico vino caliente con canela que te pone las pilas y te reanima del frío que hace. La ciudad es muy bonita y la comida genial.
Oor la noche me llevaron de jarana a un lugar tipico de alemanes, nada de
guiris. Estaba escondido en un callejos donde seguro que sólo no lo
hubiera encontrado. Yo feliz bailando y tomando copas. Peroooooo... jaja un grupo de zaragoza que llega, jaja estaban de erasmus. Así que, yo pensaba que estaba totalmente mimetizado y terminé cantandome unos clavelitos y un asturias patria querida, con el estupor de los
alemanes.
Al día siguiente fuimos a Hamburgo, a toda pastilla por las autopistas alemanas, que gozada sin ir atemorizado busacndo radares cono un loco. Hamburgo me decepcionó, una cudad costera con un puerto mercante muy grande, pero nada especial, no se si por la ciudad o por
la mierda de tiempo que hacía.
Al siguiente día a Berlín. jo¡¡ sólo dos días no me dio tiempo a saborear la ciudad. Me pareció fantástica. La diversidad de gente, la mezcla de culturas y la división todavía latente entre el Este y el Oeste. Es una ciudad muy alternativa, cultural, y con una oferta de oci increible. He de volver con más tiempo se me quedó muy corto.
Melanie y Anika genial, se portaron conmigo muy bien, me trataron como de la familia, como si viviera yo allí. Cada vez me doy más cuenta que viajar con gente autóctona es lo mejor del mundo, descubres cosas que jamás podrías ver de otra forma.
He visitado
He vivido
Quiero Visitar 















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